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“(…) el amor está constituido por tres componentes fundamentales: El compromiso: es el conjunto de ideas, afectos y comportamientos que señalan la disposición del individuo para proseguir con una relación determinada. La intimidad: es un proceso que induce al acercamiento y exploración de las afinidades y diferencias entre dos personas y que comprende la expresión de emociones en varios niveles de intensidad, desde la pasión hasta la rabia, por lo que implica necesariamente complicidad y confianza. La cohesión: es el grado de cercanía y de compartir que se vive en la relación y que deriva de la intimidad y de la convergencia de los intereses individuales” “La psicología del amor” – Sternberg Robert J. Barnes Michael L. (Bompiani Editore)
Sternberg , profesor de psicología de Yale, después de sus investigaciones, formuló un concepto de amor completo, sobre la base de los tres componentes fundamentales reportados al inicio. De esta teorización y de la combinación de los tres componentes, derivan ocho posibles tipos de relación: “La ausencia de amor”: Faltan los tres componentes; es la situación de la gran mayoría de nuestras relaciones personales, casuales o funcionales. “La simpatía” : Está presente solamente la intimidad , se puede hablar con una persona, hablar de nosotros; se refiere a los sentimientos que se prueban en una amistad auténtica y comprende cosas como la cercanía y el calor humano (pero no los sentimientos fuertes de la pasión y del empeño). “ El enamoramiento” : Está presente solamente la pasión . Aquel amor a primera vista que puede nacer al instante y desaparecer con la misma rapidez. Interviene una intensa excitación fisiológica, pero sin intimidad o empeño . La pasión es como una droga, rápida en desarrollarse y rápida en apagarse; quema velozmente e después de un poco ya no tiene el efecto que se deseaba: nos habituamos y después no hace efecto. “ El amor vacío ”: el empeño carece de intimidad y de pasión : Todo lo que permanece es el compromiso de permanecer juntos. Una relación estancada que se observa con frecuencia en ciertas parejas que permanecen juntas por muchos años: en el pasado había intimidad, pero ahora no se hablan; había pasión, pero también ésta desapareció hace tiempo. “El amor romántico” , combinación de intimidad y pasión (tipo Romeo y Julieta): Más que enamoramiento, es simpatía y cercanía, con la suma de atracción física y excitación, pero sin el compromiso, como una aventura de vacaciones que se sabe que terminará. “ El amor casual”: pasión y compromiso pero sin intimidad : Es el amor de fotonovela; los dos se encuentran, después de una semana son novios y después de un mes se casan. Se comprometen mutuamente con base en la atracción física pero, debido a que la intimidad necesita tiempo para desarrollarse, falta el núcleo emotivo sobre el que se sostiene el compromiso. Es un tipo de amor que generalmente no tiene buen resultado a largo plazo. “Remanso de amor”: Intimidad y compromiso mutuo pero sin pasión : Es como una amistad destinada a durar en el tiempo. Aquel tipo de amor que con frecuencia se observa en los matrimonios donde la atracción física desapareció. “ Amor perfecto o completo” : Los tres elementos están presentes en la relación. Alcanzar un amor perfecto, dice este autor, es como tratar de perder peso: difícil pero no imposible; la cosa realmente ardua es mantener el peso adecuado una vez que se alcanza, o mantener en vida un amor completo cuando se alcanza. Es una terea abierta, no una etapa que se alcanza de una vez por todas. En esta visión, el índice más válido para predecir la felicidad de una relación está dado por la consonancia entre el triángulo ideal pasivo (los sentimientos que se desean del otro) y el triángulo percibido (los sentimientos que se atribuyen al otro). La relación tiende a terminar si no hay congruencia entre aquello que se quiere del otro y aquello que se atribuye al otro: cualquiera que ha amado sin ser correspondido, sabe cuánto puede ser frustrante esta situación. A veces se podría aconsejar reducir las propias expectativas y disminuir el grado en que se está involucrado: pero es un consejo difícil de seguir. En USA la mitad de los matrimonios terminan en divorcio y quienes no se divorcian no siempre viven una relación muy feliz. ¿La gente es realmente tan tonta que hace siempre la elección equivocada? Probablemente no: el hecho es que con mucha frecuencia escoge basándose en aquello que es más importante en el momento inmediato. Pero aquello que cuenta a largo término es diferente: los factores que cuentan cambian, cambian las personas y cambian las relaciones. En las investigaciones hechas sobre los factores que tienden a ser más importantes con el pasar del tiempo, se han individuado estos tres: La disponibilidad a modificar algunas cosas según las exigencias del otro. La disponibilidad a aceptar sus imperfecciones El compartir valores, en especial aquellos religiosos o espirituales. Estas con cosas difíciles de juzgar al inicio de una relación: la idea de que el amor venza todos los obstáculos es muy romántica, pero poco real. Cuando se deben tomar decisiones, cuando llegan los hijos y se deben hacer algunas elecciones, una cosa que parecía poco importante resulta importante. Otros factores, en cambio, a largo plazo resultan secundarios: como la idea de que el otro sea “interesante” (al principio existe el temor de que si disminuye el interés, la relación se desvanece). En realidad casi todo tiende a disminuir con el tiempo (en las parejas estudiadas estadísticamente): disminuyen la capacidad de comunicar, la atracción física, el placer de estar juntos, los intereses comunes, la capacidad de escuchar, el respeto recíproco, el sentido romántico… puede ser deprimente, pero es importante desde el principio saber qué esperarse con el pasar del tiempo, tener expectativas reales acerca de aquello que se podrá obtener y aquello que terminará por ser más importante a largo término. Sternberg propone un último triángulo: aquel de la acción. A cada componente del amor corresponden acciones y no solamente pensamientos: La pasión requiere el contacto físico, la sexualidad, la variedad y no la monotonía de los comportamientos sexuales. La intimidad requiere la comunicación de los propios sentimientos interiores, la disponibilidad del sostén emotivo, el compartir el propio tiempo y las propias cosas. El compromiso , en fin, implica el noviazgo, el matrimonio o la convivencia, la fidelidad, la capacidad de superar los momentos difíciles, la capacidad de encontrar un válido compromiso en las diversas y legítimas exigencias y aspiraciones. Es importante manifestar el amor a través de los comportamientos, pues el modo en que nos comportamos plasma nuestros modos de pensar y de sentir, quizás no menos de lo que aquello que pensamos y sentimos plasma nuestras acciones (si no actúas como piensas, terminarás por penar como actúas). Además algunas acciones conllevan a otras acciones: las expresiones de amor de uno influyen sobre aquello que el otro piensa de él (sobre los sentimientos y los comportamientos del otro hacia él), dando lugar así a una serie de acciones que se refuerzan mutuamente. Dr. Roberto Cavaliere Presentado por: Isabel Cristina Càrdenas Nino Psicòloga Universidad Santo Tomàs de Aquino (Bogotà, Colombia) Especialista Psicologìa Clìnica y del Desarrollo, Seconda Università degli Studi di Napoli (Nàpoles, Italia) Curso en Tècnicas de Meditaciòn y Tratamientos Psicocorporales, Università Popolare (Nàpoles, Italia) Ex-decana Facultad de Psicologìa Universidad Antonio Narino (Cartagena, Colombia) Ex-docente de Psicologìa Clìnica Humanista y Coordinadora de Pràcticas profesionales Universidad de San Buenaventura (Cartagena, Colombia) Coordinadora de las traducciones de Italiano de la Organizaciòn Mèdicos Descalzos (Espana) Para leer el curriculum completo del Dr. Roberto Cavaliere, visita la secciòn correspondiente. Contactos: tel. 320-8573502 email: cavalierer@iltuopsicologo.it
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